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La hora de las preguntas y las respuestas, parte I

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Oscar Landerretche Gacitúa

 

 

La oportunidad de crear los apoyos necesarios para enfrentar desafíos fundamentales

Me dicen que la discusión es entre la responsabilidad del mercado y la responsabilidad del Estado.

Que las empresas inmobiliarias no cumplieron con su “responsabilidad social” y que los bancos que otorgan créditos hipotecarios se limitaron a asegurar (y reasegurar) el riesgo de un terremoto-maremoto de esta magnitud (en el caso de las construcciones más modernas), pero que no actuaron como un factor, privado, de aseguramiento suficiente de la calidad de las construcciones que iban a ser sus propias garantías hipotecarias. No parece haber funcionado suficientemente bien, en este campo, la “solución privada a los problemas públicos”. Que la reputación de las empresas constructoras y de las inmobiliarias sólo opera como un factor de responsabilidad en el mercado, cuando son empresas establecidas, conocidas, medianas y grandes, que se juegan algo si alguno de sus productos falla. Pero eso parece no ser cierto porque fallaron construcciones nuevas, torres nuevas, construidas por empresas muy conocidas y comercializadas por inmobiliarias bien establecidas.

Que el Estado, central, regional y local, no hizo lo suficiente para asegurar que la localización de los asentamientos humanos fuera segura. Que los asentamientos humanos se trasladaran a localizaciones más seguras en que las actividades en zonas de riesgo sólo fueran esporádicas, transitorias y, en todo caso, cubiertas por planes y procedimientos claros de evacuación.  Que las normas de construcción se cumplieran, que las edificaciones antiguas se reforzaran o protegieran y que se les diera amntenimiento a sus estructuras. Que la infraestructura básica se construyera con holguras suficientes en un país que enfrenta catástrofes como esta, recurrentemente. Que hay dudas sobre la efectividad del Gobierno y de las FFAA en una situación de crisis.

Que la anomia que posibilitó el pillaje, se explica por el individualismo amoral “de mercado”. Que, por el contrario, se explica por la disolución de las formas de control conservador del “estado llano”, provocada por el “liberalismo valórico socialista” (sic). Que al Gobierno lo paralizó un conjunto de consideraciones mediáticas porque nos hemos convertido en eso, en un espectáculo, en un “reality”. Pero, que eso mismo hizo posible la super Teletón que reunió el doble de la meta una semana después del sismo.

Inmediatamente después de la emergencia viene la hora de los enjuiciamientos. No deseo autodesignarme juez de una situación y un proceso de esta envergadura. Sólo deseo aportar universitariamente: pienso que el terremoto-maremoto que nos azotó el 27 de Febrero dejó a la vista “fallas estructurales” que algunos quieren ver como puntuales y otros probablemente exageran. Estimo que se requeriría de niveles de autocomplacencia y miopía excesivos para negar la importancia de las “fallas estructurales” que ahora son visibles y que no sólo afectan a las edificaciones u obras de infraestructura. Hay  fallas culturales, institucionales, económicas y políticas que deben tenerse muy en cuenta a la hora de diseñar e implementar las correcciones, más permanentes, a mediano y largo plazo, a las que tenemos y podemos abocarnos, como país, con más claridad, una vez atendidas las urgencias y las tareas de emergencia.

 

Oscar Landerretche Gacitúa

Doctor (Ph.D) en Economía Política, Universidad de Oxford, Inglaterra. Magister en Economía, Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia

 

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