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Editorial

Discurso de investidura del Director Hugo Frühling

Hugo Fruhling, Director del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile

Hugo Frühling, Director del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile

El siguiente texto corresponde al discurso del Director Hugo Frühling en la ceremonia de investidura que dio inicio a su segundo período en el cargo, 2018-2022, realizada el 18 de julio de 2018.

Muy buenas tardes,

En esta ceremonia cumplo un doble rol: el de Director Saliente y de nuevo Director, porque finalizamos un período y comenzamos otro. Afortunadamente ambos directores tenemos mucho en común, por lo que podemos referirnos tanto a lo que se ha logrado en estos cuatro años y de lo que queremos llegar a ser como instituto o, mejor dicho, como futura facultad.

Nuestro Instituto aún no tiene 18 años de vida, pues fue fundado en 2001. Y podemos decir que su infancia y temprana adolescencia tuvo ciertos períodos tormentosos. Por eso, mirando nuestro pasado, no es difícil diagnosticar que estamos en uno de los mejores momentos de nuestra historia: somos un Instituto más cohesionado, nuestros programas de pre y postgrado reciben buenas evaluaciones de nuestros alumnos y avanzamos hacia la solución definitiva de nuestros déficits de infraestructura.

Hace cuatro años nos encontrábamos en una situación parecida, en la ceremonia en la que asumí por primera vez como Director. Pero las circunstancias del INAP en ese entonces eran bastante diferentes. En esa ocasión, en 2014, veníamos saliendo de un conflicto largo y que resquebrajó relaciones humanas y profesionales, cuyas consecuencias siguieron presentes durante años. Por otra parte, realizamos la ceremonia en el anterior edificio de la Escuela de Gobierno y Gestión Pública, en Moneda con San Martín, un inmueble cuyas deficiencias ya son parte del pasado. Con gran alegría, y con la participación de muchos de ustedes, gracias al apoyo de Rectoría, en octubre del año pasado inauguramos la actual sede de la Escuela de Gobierno y Gestión Pública en la calle Huérfanos. Y con la misma alegría, podemos pasar hoy frente al terreno de Vicuña Mackenna 20 y ver que los trabajos para construir este largamente esperado proyecto están en curso.

También con ocasión de ese cambio de mando planteamos que trabajaríamos para abrir la carrera de Ciencia Política en nuestro Instituto. Hace sólo un par de semanas, ese proyecto se aprobó por unanimidad en el Consejo Universitario, y está próximo a ser votado por el pleno del Senado de nuestra casa de estudios. La aprobación de la carrera permitirá que por vez primera tengamos una genuina Escuela de Pregrado. Aprovecho de agradecer a la profesora Mireya Dávila por su trabajo liderando la comisión que elaboró este proyecto.

De manera sistemática hemos crecido estos años en el número de académicos, seleccionados mediante concurso público, pues ello era imprescindible para el desempeño en la administración académica y para que nuestros alumnos se beneficien de su relación con académicos a tiempo completo.

Poco después de ese cambio de mando, comenzamos un extenso proceso de discusión sobre un nuevo Plan de Desarrollo Institucional 2016-2020 creado con toda la comunidad, en una labor coordinada por el profesor Aldo Meneses, a quien agradezco el haberme acompañado estos cuatro años como Subdirector. En ese proceso, trabajamos en numerosas comisiones durante varios meses, en las que el intercambio colectivo permitió definir y, actualmente, implementar este PDI. ¿Qué otros avances hemos tenido en este período? Todos nuestros programas académicos aumentaron sus períodos de acreditación. Así, nuestra carrera de Administración Pública ahora está acreditada por seis años, logro liderado por el Director Ariel Ramírez, y el Magíster en Ciencia Política y el Magíster en Gobierno y Gerencia Pública alcanzaron cinco años de acreditación cada uno, en los procesos dirigidos por los profesores Sergio Micco y Cristian Pliscoff, respectivamente.

¿Qué esperamos para los próximos cuatro años? ¿Qué desafíos tenemos por delante? Estamos en un momento de crecer.

Parte de este crecimiento estará dado por la apertura de nuevos programas académicos en pregrado y magíster. En particular, impartir la carrera de Ciencia Política en el futuro próximo nos permitirá fortalecer esta línea de trabajo de nuestro Instituto, aprovechar de mejor forma los recursos con los que ya contamos, y ofrecer, en algunos años más, profesionales de excelencia para aportar a las reformas y transformaciones políticas de nuestro país. Además, constituirá un paso decisivo en nuestro camino para convertirnos en facultad. A ello también contribuirá la apertura de dos nuevos programas de magíster: uno referido a Gestión en Políticas de Seguridad Ciudadana y otro sobre Descentralización y Gobiernos Subnacionales.

Asimismo, un desafío importante y fundamental es que aumentemos nuestra capacidad para producir conocimiento a través de la investigación.

No puedo abarcar nuestro futuro sin referirme a sucesos más recientes. Este semestre que ya termina, el mundo universitario y, por cierto, nuestro Instituto, estuvieron marcados por las demandas de numerosas estudiantes por tener ambientes igualitarios, respetuosos y libres de violencia contra las mujeres. La movilización en nuestro pregrado se extendió por casi dos meses. Durante este proceso pudimos establecer diálogos cordiales para llegar a acuerdos y compromisos en esta materia. Así, por ejemplo, establecimos la Comisión de Equidad de Género del INAP, coordinada por la profesora Claudia Heiss, instancia asesora de la Dirección del INAP de la que próximamente emanarán recomendaciones y agendas de próximas actividades.

Asimismo, comprometimos actividades de difusión y de formación en materia de igualdad de género. Este resultado da cuenta de cómo en estos años hemos crecido como comunidad y cómo podemos enfrentar las diferencias y los problemas de manera constructiva y dialogante.

Tanto desde el Instituto como desde la Universidad, la disposición al diálogo fue constante, permanente. Ello sin embargo no evitó un considerable retraso en nuestros planes docentes. Las consecuencias son conocidas y van todas en desmedro de la formación que entregamos a nuestros alumnos. Las razones para las diversas movilizaciones han ido variando, podemos quizá empatizar con algunas de ellas, pero su repetición constante, casi como un ritual, termina debilitando las razones esgrimidas para su justificación. Más aún, consagra un ambiente de desconfianza entre nosotros que en definitiva obstaculiza llevar a cabo los acuerdos alcanzados. Si recibimos buenos estudiantes cada año, es nuestra labor entregar buenos profesionales para desempeñarse en los distintos sectores de nuestro país. Ese objetivo depende en gran medida de que podamos cumplir con las experiencias de enseñanza y aprendizaje planificadas.

Hoy día existe entre nosotros un consenso amplio: queremos que nuestro Instituto se constituya como Facultad de Gobierno. A nivel normativo, este estatus no sólo nos permitirá regularizar nuestra docencia de pregrado, sino fortalecer las distintas disciplinas que convergen en nuestro instituto, a través de departamentos , y, por supuesto, participar con derecho a voto en el Consejo Universitario. Pero el paso a ser facultad tiene también un objetivo más profundo, que es lograr una voz más influyente en el análisis y debate respecto del Estado en nuestra sociedad.

Somos muchos los que compartimos un diagnóstico crítico sobre el rol del Estado en la actualidad. Creemos que el Estado chileno enfrenta muchos desafíos, de los cuales al menos tres parecen fundamentales. En primer lugar, la contradicción entre su alta capacidad en términos de recursos, conocimiento y personal y su decreciente capacidad de dirección para lograr que los organismos cumplan sus funciones atendiendo a la diversidad y fragmentación de las demandas de nuestra sociedad. En segundo lugar, la función integradora del Estado que fortalece la cohesión social se ve asediada por el fortalecimiento del individualismo y la multiplicación de nuevas demandas sociales. Finalmente, y como consecuencia probable de lo anterior, la legitimidad de las instituciones públicas se encuentra fuertemente cuestionada.

Estos temas requieren de una reflexión interdisciplinaria, que analice tanto aspectos de la representación política, como del diseño y gestión de las instituciones públicas. Creemos que desde aquí, desde una universidad pública, podemos contribuir en esa dirección.

Esta labor requerirá el trabajo coordinado de todos los integrantes de nuestro Instituto y desde ya espero contar con el apoyo de quienes asisten hoy a esta ceremonia, y para distintas autoridades, profesores y miembros de nuestra comunidad que no pudieron estar pero que nos enviaron sus buenos deseos para el porvenir de nuestro Instituto. (Por supuesto, requeriremos también el trabajo de nuestro nuevo Subdirector, el profesor Felipe Agüero, a quien agradezco el haber aceptado este desafío).

Tenemos mucho trabajo por delante, pero también importantes logros en los cuales apoyarnos.

Muchas gracias a todos.

Viernes 20 de julio de 2018

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