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Editorial

Cambio constitucional: Académicas del INAP evalúan la primera fase de la etapa participativa

María Cristina Escudero

María Cristina Escudero

Claudia Heiss

Claudia Heiss

Con más de 15 mil encuentros locales inscritos y 38 mil consultas individuales completadas, este 28 de junio finalizó la primera fase de la etapa participativa del proceso de cambio constitucional impulsado por el Gobierno. Según señala la plataforma web Constitución Abierta, creada por académicos de la Universidad de Chile, el registro de encuentros locales autoconvocados comenzó a aumentar rápidamente a medida que se acercaba la fecha límite para realizarlos, con un peak de 1.600 encuentros inscritos para el día sábado 18 de junio.

La profesora del Instituto de Asuntos Públicos (INAP) de la Universidad de Chile María Cristina Escudero es una de los tres integrantes del Comité de Expertos que sistematizará los resultados de toda la etapa participativa, incluyendo esta primera fase de encuentros locales y consultas individuales, así como los cabildos provinciales y regionales que se desarrollarán en julio y agosto.

"La información tiene que ser lo más fiel posible a lo que ocurrió en los encuentros locales. Al igual como ocurre en las encuestas, uno va a ver cuáles son los principios, los derechos, los deberes y las instituciones que tienen una primacía en la ciudadanía y que deberían estar contenidos en la Constitución, así como los fundamentos de esas preferencias", adelanta la profesora Escudero.

Observando esta etapa ya finalizada, la profesora del INAP Claudia Heiss, quien se ha especializado en el cambio constitucional, destaca su valor como método de formación ciudadana. "Esta fase participativa tiene un componente importante de educación cívica. Aquí realmente la gente se ve confrontada a los conceptos constitucionales y en los mismos diálogos se ha producido un aprendizaje a partir de la discusión", explica.

La inscripción de 15.000 encuentros locales, cada uno de los cuales debía convocar al menos a 10 personas, muestra que hubo más ciudadanos participando en estas reuniones autoconvocadas que respondiendo la encuesta individual en la web (de las cuales se registraron 38.000). "Las personas se dieron el tiempo para juntarse entre tres y seis horas a debatir, en vez de contestar una encuesta que en cinco minutos podían resolver. Los ciudadanos se fueron entusiasmando en que era un buen ejercicio cívico, de discusión con los familiares, con los amigos, que les permitía conversar cosas que en Chile ya no se conversan: de política y de cómo queremos el país", señaló la profesora Escudero.

La posibilidad de incidencia del proceso

La profesora Heiss afirma que formalmente esta etapa participativa no consiste en un proceso constituyente. "En la literatura el concepto 'proceso constituyente' en general hace referencia al procedimiento institucionalizado del cambio de la Constitución. Eso no lo tenemos aún: Esto ha sido una conversación ciudadana que podría preparar las bases de un proceso participativo más institucionalizado", indica.

"Tenemos un anuncio de un gobierno que va a estar de salida cuando tenga que producirse la institucionalización de la nueva Constitución, por lo tanto es incierto qué forma va tomar eso", agrega.

En ese sentido, asegura que el grado de influencia de las conclusiones de la etapa participativa dependerá de la presión ciudadana y política que se produzca: "Si el tema constitucional es parte de la agenda de las movilizaciones sociales, de las demandas de los partidos, entonces las élites no van a poder desoír esa demanda", asegura.

Según explica María Cristina Escudero, la etapa participativa puede ser usada como herramienta para que posteriormente, en la redacción de la nueva Constitución, los ciudadanos puedan exigir que se incluya lo expresado en los encuentros locales y consultas individuales. “Esta etapa de participación ciudadana pretende fijar la agenda de la discusión posterior. La ventaja de que sea al inicio del proceso es que la ciudadanía va a poder ejercer cierta fiscalización sobre las etapas que vienen después, por ejemplo en un congreso constituyente o una asamblea constituyente", señala.

Por eso, la profesora Escudero destaca que esta fase participativa incluya una sistematización de las conclusiones de los encuentros, los cabildos y las consultas. "Haber participado antes y haber hecho bases ciudadanas antes permite a la ciudadanía insistir en los valores y principios, las instituciones, las responsabilidades y los derechos que estableció como prioritarios", explica.

Esta sistematización no siempre ocurre en los procesos de cambio constitucional. "Por ejemplo, si hay una asamblea o un congreso constituyente, los representantes podrían ir a conversar con la ciudadanía en el mismo momento que están tomando las decisiones. Es el caso de Bolivia: Los miembros de la asamblea constituyente se trasladaron a regiones, pero no se sistematizó la información que salió de los territorios. Por eso, no se sabe hasta qué punto esa participación local incidió en su Constitución", señala.

Mariana Ardiles Thonet, periodista INAP

Viernes 1 de julio de 2016

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